La montaña más famosa de Suiza y una de las más fotogénicas del mundo. Zermatt, un pueblo sin coches, ofrece esquí de clase mundial, senderismo y vistas espectaculares del imponente Matterhorn.
Puentes medievales como el Kapellbrücke, arquitectura encantadora y un lago que refleja montañas. Lucerna es ideal para combinar cultura, historia y naturaleza.
Conectando Zermatt y St. Moritz, este tren recorre valles, túneles, glaciares y puentes a través de los paisajes más impresionantes de los Alpes suizos. Una experiencia inolvidable en cualquier época del año.
Entre los lagos Thun y Brienz, y rodeado por montañas como el Jungfrau, es el lugar perfecto para deportes extremos o como base para explorar la región del Oberland bernés.
Sube al “Top of Europe” y camina sobre un glaciar a 3.454 m de altitud. Desde la estación se disfrutan panorámicas inigualables del glaciar Aletsch y los Alpes suizos.
Ciudad internacional y elegante, sede de la ONU y la Cruz Roja. Pasea por el Lago Léman, visita el Jet d’Eau y explora museos, boutiques y gastronomía de alto nivel.
Su casco histórico es Patrimonio de la Humanidad. Recorre calles adoquinadas, relojes astronómicos y mercados locales, todo en un ambiente tranquilo y acogedor.
A orillas del Lago Léman, Montreux ofrece un ambiente relajado y cultural. En julio, su famoso festival de jazz atrae a músicos de todo el mundo. El cercano Castillo de Chillon, junto al lago, es de cuento.
Degusta los famosos chocolates artesanales en fábricas como Cailler o Läderach. Y no te pierdas la fondue o el raclette, platos icónicos que forman parte de la experiencia suiza.
Visita las regiones relojeras como Neuchâtel o La Chaux-de-Fonds y conoce el arte detrás de marcas legendarias. Una experiencia única para los amantes de la elegancia y la ingeniería.