Sumérgete en el dinamismo de Tokio, una ciudad donde los rascacielos, los neones y la cultura pop conviven con templos ancestrales y rituales zen. No te pierdas Shibuya, Akihabara y el mercado de Tsukiji.
Con más de 1,000 templos, jardines zen, casas de té y geishas caminando por Gion, Kioto es el corazón espiritual del país. Ideal para una experiencia auténtica y contemplativa.
Esta majestuosa montaña es uno de los símbolos más reconocibles de Japón. Puedes admirarla desde el lago Kawaguchi o animarte a escalarla durante la temporada oficial.
Conoce a los simpáticos ciervos que deambulan libremente en el parque Nara y visita el imponente Tōdai-ji, hogar del Gran Buda de bronce.
Conocida por su cocina callejera (¡takoyaki y okonomiyaki!), su vibrante vida nocturna y su gente extrovertida. Ideal para quienes buscan una experiencia más desenfadada.
Visita el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima y luego navega hacia Miyajima para ver el icónico torii flotante del santuario Itsukushima.
Viajar en abril es un privilegio: parques y ríos se visten de rosa con la floración del sakura. Un espectáculo natural que celebra la belleza efímera de la vida.
Descubre la historia de los samuráis visitando castillos como el de Himeji o el de Matsumoto, y revive épocas de honor y espadas.
Súbete al Shinkansen y experimenta la puntualidad y eficiencia japonesa en su máxima expresión. Conecta las principales ciudades del país en tiempo récord.
Alójate en un ryokan tradicional y sumérgete en aguas termales naturales (onsen), rodeado de montañas o bosques. Una experiencia de bienestar y conexión con la naturaleza.