La capital neerlandesa es famosa por sus canales Patrimonio de la Humanidad, sus casas del siglo XVII y su vibrante vida cultural. Visita el Rijksmuseum, el Museo Van Gogh y la Casa de Ana Frank.
En primavera (de marzo a mayo), Holanda se cubre de flores. El Keukenhof es el jardín de tulipanes más grande del mundo: un espectáculo de color y aromas que atrae a visitantes de todo el planeta.
Iconos del paisaje holandés. Kinderdijk es Patrimonio de la Humanidad y Zaanse Schans ofrece una experiencia más interactiva, con molinos en funcionamiento, queserías y zapateros artesanos.
Con más bicicletas que personas, el país es perfecto para recorrer sobre dos ruedas. Rutas seguras, paisajes verdes, pueblos pintorescos y mucha tranquilidad.
Una joya menos conocida que Ámsterdam, con canales más bajos que las calles, torres medievales y una vibrante vida estudiantil. Perfecta para quienes buscan autenticidad sin multitudes.
Un paisaje natural único, con marismas, playas vírgenes y cultura propia. Ideal para desconectar, hacer senderismo o experimentar el wadlopen, una caminata sobre el lecho del mar durante la marea baja.
Totalmente reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial, Róterdam sorprende con su arquitectura audaz (como las Casas Cubo), su puerto internacional y una escena cultural en auge.
Sede del gobierno y la Corte Internacional de Justicia. Visita el museo Mauritshuis (hogar de La joven de la perla) y relájate en la playa de Scheveningen al atardecer.
Una experiencia divertida y sabrosa. Observa cómo se negocia el queso al estilo tradicional, prueba variedades locales y sumérgete en la cultura quesera neerlandesa.
Cada 27 de abril, el país entero se viste de naranja para celebrar el cumpleaños del rey. Música en las calles, mercados libres, fiestas en barcos y un ambiente inolvidable.