Camina por la historia en la Acrópolis, con el majestuoso Partenón dominando la ciudad. Luego piérdete por el barrio de Plaka, lleno de encanto, tiendas artesanales y tabernas griegas tradicionales.
Famosa por sus casas encaladas, cúpulas azules y atardeceres inolvidables. Un destino romántico por excelencia, ideal para parejas, lunas de miel y amantes de la fotografía.
Un paisaje místico y sobrecogedor. Monasterios construidos sobre pilares de roca que parecen desafiar la gravedad. Patrimonio de la Humanidad y una experiencia espiritual única.
La isla más cosmopolita de Grecia. Perfecta para quienes buscan fiesta, beach clubs de lujo, pero también playas tranquilas y rincones pintorescos como el barrio de la Pequeña Venecia.
Considerado el centro del universo por los antiguos griegos, aquí se encontraba el oráculo de Apolo. Ruinas espectaculares rodeadas de montañas y paisajes sagrados.
La isla más grande de Grecia lo tiene todo: el Palacio de Cnosos (cuna de la leyenda del Minotauro), playas turquesas como Elafonisi, y una cocina tradicional riquísima.
Explora islas como Paros, Naxos o Milos en ferry o velero. Cada una tiene su personalidad: desde la tranquilidad hasta la vida nocturna, pero todas comparten belleza y hospitalidad.
La segunda ciudad más importante del país es vibrante, histórica y gastronómica. Con vestigios romanos, bizantinos y otomanos, además de una vida nocturna intensa y moderna.
Moussaka, gyros, ensalada griega, souvlaki y mariscos fresquísimos. Comer en Grecia es un placer en sí mismo, y cada región tiene sus especialidades.
Semana Santa griega, festivales locales en verano (panigiria) y bodas llenas de música y danza. La vida griega se celebra a lo grande y con los brazos abiertos para el viajero.